Un poco de Tecnología, Historia y Sociedad El advenimiento de la tecnología, ha producido a lo largo de la historia, profundos cambios en nuestros hábitos y visión del mundo. Tanto es así, que ha generado una transformación continua en la cultura de los pueblos, de tal manera que se podría afirmar, sin miedo a exagerar, que la sociedad ha sido modulada al ritmo del desarrollo tecnológico. Ahora bien, es importante destacar que el avance de la técnica como precursora de la tecnología, no siempre estuvo enfocado en mejorar la calidad de vida de las personas, sino que, por el contrario, también se subordinó a la presión ejercida por los grupos de poder que la utilizaron como herramienta para fines propios y no tanto para solucionar los problemas de la gente.
Lo cierto es que el desarrollo tecnológico debiera contribuir a la búsqueda de un futuro mejor para todos y para ello, el desarrollo debe ser sustentable, es decir, sin contaminación del ambiente para permitir que la tierra permanezca estable y homogénea. Ésta debiera ser la principal condición, tener un lugar donde desarrollar nuestras formas de expresión, superar las desigualdades, tener una visión del mundo y sobrevivir con la mejor calidad de vida posible. El proceso de desarrollo es algo más que una cuestión de mercados, innovación tecnológica e industrialización. Debe ir más ligado a un proceso de pleno uso de las libertades humanas funda- mentales, como las libertades sociales, económicas o políticas.
El impacto de esta modulación al ritmo tecnológico en la sociedad deja sus marcas. El hombre, en general, se ve en un entorno laboral cada día más complejo debido a los cambios tecnológicos y la incertidumbre que esto causa. Se rezaga frente a las pocas posibilidades que le resta la automatización, el entorno laboral queda reducido y el trabajo, base fundamental sobre la cual se sostiene el núcleo de la sociedad y la familia, se ve gravemente amenazado.
Por esto, la innovación tecnológica y su aplicación no es un hecho aislado. Refleja un estado determinado de conocimiento, un entorno institucional e industrial particular, una oferta disponible de aptitudes y una red de productores y usuarios en la sociedad. También hay que tener cuidado con los cambios evidenciados en los niños y jóvenes del Siglo XXI, los cuales, se ven inmerso en un mundo de actualidad tecnológica que los consume y les genera nuevas costumbres.
El avance tecnológico, que tanto bien le puede hacer a la humanidad, a la vez puede dejar fuera de este mundo tecnológico a muchas personas en el planeta, sobre todo a los adultos mayores. La tecnología avanza a un ritmo tan acelerado que parece imposible escuchar los consejos de algunos filósofos que pregonan movimientos del tipo “slow down” (vivir sin prisas) o el de “step by step” (paso a paso). Es cierto que los nuevos excluidos serán los analfabetos tecnológicos según lo expresó el filósofo belga Gerard Fourez en una conferencia que brindó en Córdoba en el año 1998, el tema es más que preocupante.
La ciencia está asociada al deseo del ser humano de conocer y comprender el mundo que lo rodea, mientras que la técnica y la tecnología a la voluntad del ser humano de hacer (hacer cosas para satisfacer sus necesidades)”. De todos modos, la tecnología es algo más que un conocimiento aplicado. Tecnología y ciencia son términos ligados y complementarios, la Ciencia sirve de fundamento para la tecnología y esta, a su vez, aplica y genera nuevos interrogantes y necesidades. Esto permite entender como la tecnología posibilita la adecuación del entorno, crea artefactos e instrumentos que nos dan mayor capacidad de transformación e innovación, permite el progreso y el cambio, facilita el aprendizaje, transforma las culturas, es decir, penetra en todos los sectores de la sociedad.
La evolución tecnológica se remonta a los orígenes del hombre y el avance de la técnica. Dos hitos en la historia marcaron momentos de quiebre o ruptura con el mundo natural. En primer lugar, en Europa (siglo XI), con la introducción de la “máquina” en la estructura de producción de bienes y servicios y en la Edad Media (Siglo XIII) con la aparición del reloj. Con la máquina (molino), se encontró la fuente de energía mecánica necesaria para accionar otros mecanismos: sierras para cortar madera, bombas de agua o dispositivos biela- manivela, entre otros; aquí comienza, por primera vez en la historia de la humanidad, el reemplazo sistemático de actividades físicas-musculares del hombre o de animales logrando mecanizar las actividades productivas. El reloj marcó la génesis de un nuevo mundo y la principal ruptura con el mundo natural; es que nunca más la humanidad se despertaría con la salida del sol o el canto del gallo. Con el tiempo el hombre comenzó la relación que más lo esclavizaría a futuro, la del control de sus tiempos y ritmos en las actividades cotidianas. Se puede hablar de una revolución técnica y hasta de una cultura técnica. El desarrollo de la técnica en Occidente contribuyó a cambiar la faz del mundo.
En los Siglos XVI y XVII, los avances en la navegación marítima, los inventos del telescopio, la imprenta y elementos de medición, entre otros, originaron grandes cambios culturales que ayudaron a la denominada revolución científica, tal vez la más profunda revolución del pensamiento humano. La ciencia moderna reconoce y remonta su génesis a la época en que genios como Galileo Galilei (1564-1642), René Descartes (1596-1650) o Isaac Newton (1642-1727) comienzan con la investigación experimental intentando encontrar respuestas y leyes que rijan su accionar, una forma básica de adquirir conocimiento. Este nuevo enfoque de la ciencia basado en la observación, el razonamiento y la experimentación se gestó vinculado con la técnica de las nuevas máquinas.
En el Siglo XVIII ante el gran crecimiento de la industria textil en Gran Bretaña y la necesidad de una mayor producción en serie, surgieron la primera hiladora mecánica y luego, el telar mecánico y con ello, el primer reemplazo sistemático de una actividad manual del hombre por la máquina pero sin perder el contacto con la materia prima. Luego la máquina de vapor de James Watt fue el factor clave que posibilitó lo que más tarde se llamaría revolución industrial, que permitió la disponibilidad de energía para reemplazar el gran esfuerzo físico-muscular del hombre por la “máquina herramienta”; de esta manera el hombre maneja la máquina pero no la herramienta directa como en las actividades artesanales. El mejor ejemplo de esta nueva concepción es la máquina de coser en la cual, la herramienta aguja no está en la mano de quien realiza la costura sino en la máquina misma. Entre los Siglos XIX y XX, la tecnología pasa e estar presente todos los días en nuestras vidas con el telégrafo o el teléfono, automóvil, el avión, los electrodomésticos y por ende, nuestra cultura lleva el sello de la tecnología y regula, de alguna manera, los quehaceres diarios. Este efecto da lugar a la sociedad industrial, estructura social que hasta el día de hoy, está presente. Esta nueva etapa nace con el avance de las comunicaciones rápidas y a distancia, y sigue su empinado crecimiento con el desarrollo de la microelectrónica y la digitalización de la información que permiten la llegada de las computadoras. La introducción de éstas y otras tecnologías en la estructura social han planteado lo que hoy se conoce como revolución científico-tecnológica que generan nuevos cambios socioculturales que tienen o podrían tener varios nombres, de los
cuales me inclino por el de sociedad del conocimiento. El cambio es tan intenso que ahora se está reemplazando algunas tareas mentales cuando las mismas son repetitivas o rutinarias con las computadoras o los robots, dejando, por ahora, el campo creativo al hombre. En pleno Siglo XXI, se han potenciado las tecnologías de información y comunicación (TIC), factores claves del mundo globalizado y que están presentes en la radio, TV o cine. El avance es vertiginoso, ya no es posible imaginar a un profesional sin acceso a internet o sin telefonía móvil puesto que, además, en este nuevo mundo no se permiten demoras en las respuestas ante las más inquietantes necesidades. Un capítulo aparte merece analizar el tema de la manipulación de la vida de las personas con la Inteligencia Artificial (IA). En teoría, la relación entre IA y las personas se basa en la colaboración: la IA procesa datos rápidamente para automatizar tareas, mientras que los humanos aportan empatía, juicio crítico y creatividad. Lejos de reemplazar el trabajo humano, estas herramientas potencian las habilidades en múltiples campos, aunque exigen un uso responsable. El impacto y las aplicaciones cotidianas de la IA.
- Trabajo: La IA asume tareas rutinarias, permitiendo a los profesionales enfocarse en el análisis, la estrategia y la interacción interpersonal.
- Educación y Creatividad: Facilita la investigación y la redacción, aunque requiere mantener el pensamiento crítico para evitar la dependencia o la pérdida de habilidades cognitivas.
- Salud: Mejora el diagnóstico temprano y el análisis de datos médicos, liberando tiempo a los especialistas.
- Medio Ambiente: Es utilizada para monitorear ecosistemas, como la biodiversidad en América Latina y el Amazonas. [
- Riesgos de dependencia: El uso excesivo puede debilitar el aprendizaje profundo y la memoria de las personas.
- Sesgos y privacidad: Existe preocupación por la manipulación de información, la propagación de noticias falsas y la protección de datos personales.
- Falta de emociones: Las decisiones de la IA son lógicas y calculadas; carece de conciencia, intuición y la capacidad de entender contextos emocionales. Hoy en día, herramientas como ChatGPT, Gemini, Claude y Llama se integran como asistentes personales para asistir en la toma de decisiones, pero las personas tienen que seguir ocupando el rol central en la gestión y el propósito de estas tecnologías. Juan Páez Núñez Director APIE Informa
Jujuy 441 - 5ºP. -Tels: (54) (0351) 4236074 - 4220081/46
CP: 5000 - CORDOBA - ARGENTINA
E-mail: info@apie.com.ar