Como hemos escuchado en innumerables campañas publicitarias coincidiremos que el dengue es una enfermedad febril transmitida por mosquitos. Y que en algunos casos, la enfermedad puede ser grave e incluso mortal. El mosquito “Aedes aegypti” es el principal vector de la enfermedad. El dengue se transmite a través de la picadura de mosquitos infectados con el virus. El mosquito adquiere el virus al alimentarse de personas infectadas y luego lo transmite a otras personas al picar. El contagio no ocurre de persona a persona.
Entonces, la existencia y proliferación de mosquitos trae consigo la posibilidad de contagio y transmisión de la enfermedad. Huevos colocados por hembras infectadas en la temporada anterior, al eclosionar hoy, pueden ser mosquitos ya infectados y transmisores.
Para controlar el desarrollo y avance de la enfermedad, lo único que nos queda por hacer es influir en el ciclo de vida del mosquito transmisor y sus hábitos de desarrollo. Y toda medida preventiva asociada es de suma importancia.
Frente al contagio, los centros de salud, se encargaran de paliar síntomas, evitar complicaciones y recomendar acciones centradas en evitar posible transmisión. Grupos de control de foco, visitaran las viviendas de los pacientes y colindantes a fin de identificar posibles criaderos, descacharrar, y colocar insecticidas tratando de que el mosquito no continúe diseminando la enfermedad. Y los pacientes deberán cuidarse para cuidar a sus familiares, amigos y vecinos
¿Cuál es el problema? el mosquito es rápido, chiquito y vuela !, lo que no hace fácil ninguna de las tareas de prevención.
PREVENCIÓN
Desde la Municipalidad para esta temporada se han propuesto una serie de medidas preventivas y operativas para controlar y reducir la incidencia de esta problemática sanitaria, ambiental y social. De acuerdo a cada uno de los objetivos planteados se definieron acciones interdisciplinarias relacionadas a cada aspecto: prevención, manejo integrado de vectores, educación, comunicación, vigilancia epidemiológica, atención de pacientes y medidas de control generales. Uno de los aspectos más importantes es lograr la participación comunitaria, en donde todos los ciudadanos deben adoptar medidas preventivas según las prácticas culturales locales.
El ciudadano debe entender la importancia del saneamiento ambiental como el principal medio para reducir la presencia de criaderos y condiciones favorables para el desarrollo del vector en zonas urbanas y periurbanas y debe participar de los “operativos de descacharreo” y desmalezado propuestos por el Gobierno, pero siempre debe empezar por su propia casa. Y más adelante, el Gobierno basado en datos epidemiológicos resultado de acciones de vigilancia, control y detección efectiva de casos, definirá si hay necesidad de control del vector por medios químicos, por ejemplo por medio del rociado espacial.
¿Cuáles son las medidas preventivas?. Si bien hay mucha información gráfica y que circula por diferentes medios a continuación se detallan algunas de las más importantes y necesarias.
eliminar recipientes que puedan acumular agua durante el invierno y por supuesto siempre que se pueda. Las bajas temperaturas matan mosquitos y larvas, pero los huevos ya depositados son resistentes a bajas temperaturas y sobreviven en las paredes de los recipientes hasta un año esperando buenas condiciones para eclosionar y comenzar el ciclo nuevamente.
voltear recipientes que estén al aire libre. Si el recipiente no puede eliminarse porque aún se lo usa o se lo usa por temporadas para evitar que acumule agua debe guardarse boca abajo y de paso el mosquito no pueda depositar sus huevos en ellos.
cambiar agua de floreros, platos y porta macetas cada 3 días cepillando las paredes de los recipientes para eliminar posibles huevos adheridos, o bien usar arena húmeda.
limpiar tanques y desagües periódicamente. mantener la limpieza de techos.
usar repelentes para mosquitos y telas mosquiteras en aberturas.
mantener césped corto y prolijo.
Como profesional, y dedicada últimamente a la función de Control de Plagas Urbanas, conjuntamente con el equipo de trabajo con el que llevo adelante las tareas diarias, sugerimos ya desde hace algunos años como otra medida preventiva necesaria realizar y recomendar la aplicación de larvicidas a base de BTI, un principio activo altamente específico para el control biológico del vector, que al eliminar larvas evitaría que el insecto llegue a su forma adulta voladora. En el mercado existen muchas marcas comerciales.
Los mismos pueden aplicarse con pulverizadores manuales muy fácilmente sobre superficie seca a la espera de lluvias, donde eventualmente pueda acumularse agua o directamente sobre espejos de agua, ríos, canales, piletas, tanques, bebederos de animales, sitios de retención de aguas pluviales, charcos, etc. Es importante considerar que estos larvicidas biológicos no afectan el medio ambiente y cortan el ciclo de vida de cualquier mosquito. No son tóxicos para otros insectos, peces, animales, pájaros ni para el hombre. Las aplicaciones pueden ser realizadas no solo por las autoridades en espacios públicos, sino que cualquier ciudadano puede aplicarlo en su domicilio, pulverizando o rociando por ejemplo: patios y jardines.
FUMIGACIÓN… ¿si o no?
La Fumigación es un tratamiento de control de plagas basado en el uso de agentes químicos en forma de humo o gas con la finalidad de eliminar o controlar una plaga: por ejemplo insectos voladores.
Al aplicar insecticidas afectamos a una amplia gama de insectos, algunos de los cuales no son el objetivo directo por el cual en un principio realizamos la aplicación. Es decir, una fumigación por dengue afecta no solo al mosquito que transmite la enfermedad sino que en el camino se ven afectados insectos como por ejemplo a mariposas o abejas.. que pueden ser inofensivos y/o super necesarios para la polinización. En este caso sí hay cuestiones ambientales a considerar antes de tomar la decisión de si se debe o no fumigar, además de los beneficios y objetivos perseguidos.
Otro aspecto más a considerar, es que realizando este tipo de aplicación, solo eliminamos ejemplares adultos voladores al momento del rociado. Por lo que se discute incluso el nivel de efectividad, y entran en juego otros aspectos como los horarios de aplicación lo que puede aumentarla o disminuirla.
Desde el Gobierno, el criterio epidemiológico cobra entonces mucha importancia. Y la actividad de fumigación o rociado espacial a gran escala, se ve “demorada” para la sensación pública o el termómetro del vecino.
La ciudadanía debe entender que la solución para el control de Dengue no es “hay que fumigar”, sino que debe tomar conciencia de que es la última alternativa a la cual recurrir, en la cadena de acciones que podemos ir tomando a la hora de abordar la problemática que nos plantea el Dengue.
REFLEXIÓN FINAL
Los mejores resultados se logran sumando todas las acciones preventivas y de control, que cada uno de los actores puede ir tomando, de comienzo a fin de la temporada. Entendiendo que lo que se hace en esta ayuda a la siguiente y lo que no se hace se acumula y complica. Todos somos responsables, todos podemos contribuir desde el lugar que nos toca.
El momento ideal para actuar es ahora !!
IQI Gabriela Andrea Gelada
Ingeniera Química Industrial
Tesorera APIE
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