Institucionales

COLUMNA EDITORIAL
Prevención y atención de eventos adversos

 

Fue durante el amanecer de un 31 de diciembre que Argentina tuvo uno de sus  despertares más terribles. Era el año 2004 y desde el barrio de Once en la ciudad de Buenos Aires comenzaron a llegar las imágenes cruentas del incendio sucedido en el local bailable República de Cromañón. Con el paso de los días sabríamos que habían fallecido 194 personas, la mayoría jóvenes que simplemente salieron a divertirse confiados en que alguien había garantizado su seguridad en ese lugar.

 

Recuerdo las sabias palabras de un joven socorrista de la Cruz Roja Córdoba cuando las primeras imágenes comenzaron a llenar por tiempo completo los espacios informativos de todas las radios, canales televisivos y periódicos: “Muchas de esas personas que están siendo asistidas morirán inevitablemente”, me dijo. Al preguntarle por qué, su respuesta fue que la atención de las víctimas debía hacerse en forma inmediata y en las puertas del local (triage). Debían evitarse los traslados, ya que la gran mayoría estaba intoxicada por los gases emitidos por los materiales inflamados y requerían asistencia de oxigenación urgente.    

También me anticipó que numerosas unidades afectadas a la atención de la emergencia seguramente no poseían el pequeño kit de componentes sanitarios de uso específico para estos casos. De lo contrario no se hubieran producido tantos traslados de pacientes durante las primeras horas. Posteriormente se informó que muchos fallecieron en camino a las clínicas y hospitales donde se había planificado atenderlos. Esta clara muestra de las graves consecuencias de una respuesta inadecuada me ayudó a comprender la importancia de poder contar con recursos humanos preparados especialmente para este tipo de situaciones trágicas.

Eventos adversos  provocados por haber alterado las condiciones originales de una construcción edilicia en forma transitoria o permanente, o los que se producen simplemente porque nunca fueron proyectadas correctamente sus instalaciones; son los que nos obligan a poder acceder a la información referida a las múltiples situaciones que afectan nuestra vulnerabilidad. Esto nos va a permitir estar preparados y advertidos para prevenirlas, mitigarlas  y enfrentarlas, evitando posibles consecuencias no deseadas. La condición se agrava cuando existe la sospecha de algún accionar negligente y esto es lo que se debe evitar. Los entornos por los que transitamos habitualmente no solo deben estar ajustados a normas de higiene y seguridad sino que además, y de manera continua, requieren la mirada de personas capacitadas que puedan visualizar los posibles cambios y alteraciones que pueden provocar sus exigencias de utilización.

Un ejercicio imprescindible para la atención de posibles situaciones que provocan eventos adversos a las personas, animales o cosas, es procurar  dar respuesta adecuada a tres preguntas claves: ¿Por qué se produce el incidente? ¿Cómo se produce? y ¿Qué podemos hacer para prevenirlo o mitigarlo? Para poder hacer este análisis de manera correcta se requiere contar con una clasificación de los múltiples eventos adversos posibles a los que nos podríamos enfrentar. Esto significa considerar aquellos relacionados con instalaciones de servicios de electricidad, gas o transporte vertical, los vinculados a la construcción edilicia, los de las prestaciones de tránsito y transporte, los causados por focos de incendio, los que suceden en el ámbito familiar y otros que son resultado de la violencia urbana y rural.

 

Además deben sumarse los que afectan comunidades o regiones enteras, es decir situaciones excepcionales tales como desastres y catástrofes de origen natural (atmosférico, geológico) o  antrópico (error tecnológico humano, atentado). Los casos habituales y trágicos  de la crónica diaria, así como las amenazas naturales y antrópicas se multiplican y constituyen un dilema complejo cuya solución demanda tiempos y soluciones de mediano y largo plazo.

     

En ocasiones la ausencia del estado refuerza la importancia de la labor humanitaria de algunas organizaciones no gubernamentales, asociaciones, fundaciones y entidades comprometidas con la solidaridad y el bien común. Ellas pueden sumarse a la tarea preventiva y convertirse en agentes de difusión confiable de la información necesaria.

Para dar respuesta a toda la problemática citada precedentemente, disponemos hoy del  Manual MPA, texto de mi autoría destinado a la Prevención y Atención de Eventos Adversos. Su contenido puede resultar de mucho interés para todo personal técnico-profesional cuya actividad se relacione con esta problemática, también para quien desempeñe tareas de rescatista o socorrista en situaciones de emergencia, para todo educador que desee utilizar sus recomendaciones como recurso formativo complementario, y para la consulta permanente de todo periodista que desee cronicar con fundamento cualquier tipo de evento adverso que tenga lugar en la comunidad de su entorno.

Padecer y sufrir una vulnerabilidad manifiesta y evidente, constituye la más inexplicable e injustificada de todas las condiciones a las que puede verse sometida la realidad de cualquier ser vivo. Es imprescindible apelar a la toma de conciencia del problema, a la difusión de la problemática con el mayor rigor científico posible, al análisis pormenorizado de aquellas situaciones extremas que ponen en riesgo la condición de supervivencia en nuestro hábitat. Esta problemática debería afectar tanto a nuestra sociedad, que la  simple posibilidad de su existencia tendría que provocar una reacción enérgica. Sin embargo tanto nos hemos acostumbrado a las actitudes negligentes de terceros o a su ineptitud, que las aceptamos con cierta mansedumbre cómplice.

Ningún daño irremediable a un ser vivo, ninguna lesión severa que cambie su destino, ninguna muerte puede ser justificada. Pero cuando es previsible que un hecho desgraciado pueda ocurrir y sin embargo nadie hace nada para evitarlo, el daño, la lesión o la muerte de un ser viviente se transforma en la más absurda de todas las consecuencias.

Luis A. Gómez Orsini
Mgtr. en Gestión Educativa – Ingeniero Especialista
www.lagolibros.com.ar

 

volver al sumario

Jujuy 441 - 5ºP. -Tels:  (54) (0351) 4236074 - 4220081/46
CP: 5000 - CORDOBA - ARGENTINA

E-mail: info@apie.com.ar