Ciencia y Tecnología

La primera máquina de coser

 

 

Barthélemy Thimonnier nació un 19 de agosto de 1793 en L’Arbresle, Francia y fue el hombre que inventó la primera máquina de coser.


El trabajo de Thimonnier como sastre era extenuante, y un día comenzó a pensar en la posibilidad de coser ayudado por algún aparato mecánico, y para ello se basaba en los recuerdos que tenía de las obreras de la región de Lyon donde trabajaban con el crochet.

Ese punto de cadena es el mismo que usa para su invento. Así, en 1829, Barthelemy le da forma a su primera “Couseuse”, una máquina de coser. Encuentra a Auguste Ferrand (que sería su socio), un profesor de la Escuela de Minas de Saint - Etienne, y acuerdan, mediante un documento privado, en comercializar la máquina.

De esa forma, monsieur Ferrand, se comprometía a hacer los planos, todos los informes y sus aplicaciones, todas cosas necesarias para la obtención de la patente, y conseguir la suma de dinero correspondiente. La máquina de Thimonnier era capaz de coser a doscientas puntadas por minuto, mientras que un sastre solo alcanzaba a dar treinta.

Obtuvieron la patente el 17 de julio de 1830, y ese mismo año se instalaron utilizando la primera máquina industrial para la confección de prendas de vestir en el mundo.

Se dice que su primer gran trabajo fue para el Ejército Francés, confeccionando sus uniformes. Pero la vida les tenía reservada una sorpresa bastante desagradable. Durante las primeras horas del 20 de enero de 1831, una turba de unos doscientos sastres entró a la fábrica de Thimonnier, en la rúe de Sevres y destruyeron todas las máquinas “Couseuse”, alrededor de unas ochenta, y lanzaron los pedazos a la calle por las ventanas. Después incendiaron el lugar.

 

Consideraban que estas máquinas, llamadas “interruptores de brazos”, competían peligrosamente con el trabajo de todos, es decir, pensaban que quedaban obsoletos y sin posibilidad de seguir trabajando.

Barthélemy Thimonnier se vio en la necesidad de escapar a toda prisa para poder salvar su vida, ya que los sastres lo apuntaban a él como el causante de sus futuras desgracias. Se retiró de la empresa y se fue de Paris.

De regreso en Amplepuis se dedicó a trabajar en mejoras para su máquina y logró obtener nuevas patentes en los años 1841, 45 y 47 para sus nuevos modelos de “Couseuse”, pero, aunque fue el ganador de algunos premios internacionales, y de haber sido destacado por la prensa, la utilización de la máquina no se generalizó.
Thimonnier siguió viviendo en una muy difícil situación, casi en la pobreza, y así fue sorprendido por la muerte cuando tenía 64 años de edad.

 

Por APIE: Ing. Alejandro Cabanillas – Director

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