Rol de las universidades y de sus egresados frente a las problemáticas sociales
Considerar el papel que puedan jugar las universidades y egresados, al margen de la situación por la que atraviesa el medio en el que actúan, es un error. Nuestra provincia es un ejemplo, es una señal, de lo planteado, particularmente si analizamos la coyuntura operada en la pasada década de los 50. A partir del año 1952, se daba inicio a grandes cambios generados por las radicaciones que la habrían de convertir en un “polo” de la industria automotriz y de la maquinaria agrícola, entre otras. Teníamos energía eléctrica, calidad de los profesionales de nuestra UNC, y un importante contingente de obreros especializados, formados en la Fábrica de Aviones.
Ese “despertar” influenció fuertemente en toda la Sociedad. Los claustros universitarios se hicieron multitudinarios y las unidades académicas que tenían afinidad con los mencionados campos de actividad se esforzaron por acompañar el proceso indicado. La política engendrada por el gobierno de turno, quitó el protagonismo esperado, de avanzada industrial en Córdoba, estimulando otras radicaciones, fundamentalmente automotrices, emplazadas en diferentes provincias, que competían con lo que era una realidad en formación, es decir, un polo industrial en Córdoba, particularmente en su ciudad capital.
Lo manifestado frenó, en gran medida, la orientación hacia lo técnico científico, en la formación académica de grado y posgrado.
Por otro lado, no se promovió ni garantizó, el estudio de nuevas áreas que constituyen la avanzada de la ciencia moderna y provoca una dependencia que nos convirtió en compradores de tecnología. En el terreno nacional, especialmente en la década de los 90 y principios del nuevo siglo, (miles de científicos emigraron) fuimos exportadores de cerebros e importadores de tecnología y ciencia, cuando justamente en los cerebros al servicio del país está la clave.
Ante lo expresado, coincidimos en la necesidad que los graduados participen en la política institucional de las universidades, como así también, en las problemáticas de la Sociedad, en las realidades existentes del ámbito donde pretenden o pueden actuar laboralmente.
Consecuentemente es fundamental redoblar la tarea de estudiar e interpretar la realidad económica y la estrategia de desarrollo para realizar los objetivos que aseguren un crecimiento sostenido para nuestra Sociedad y nuestros graduados que forman parte de ella.
Un gran aporte que la universidad democrática y reformista debe ofrecer a la Comunidad es la Extensión Universitaria. Es necesario afirmar, que involucrarse con la misma, con seguridad, debiera ser la integración en forma directa a la universidad con la Sociedad, en las más diversas problemáticas existentes, especialmente a las de los sectores más carenciados para lograr una mejor calidad de vida. Es un desafío insoslayable abrir las puertas al medio, con respuestas útiles a las realidades que se enfrentan. Que enriquecerán a los sectores académicos que actúen, y a los egresados. Esta acción extensionista no solo ayudará a la formación profesional, también permitirá conocer las realidades de las regiones y de la Nación.
La Extensión Universitaria, puede y debe ser una función insoslayable de la universidad argentina.
Además queremos manifestar que, en general, el graduado universitario se encuentra marginado en la toma de decisiones. Se ha generalizado la tendencia a aceptar como atribución propia del profesional universitario, la de enfocar la solución de los problemas dentro del aspecto eminentemente técnico.
A su vez, a nivel gubernamental, en muchas oportunidades se toman decisiones con criterio eminentemente político. Consideramos que estas dos posiciones no son compatibles con una política adecuada de desarrollo, por lo que se hace necesario encontrar el mecanismo idóneo que permita establecer cauces adecuados para la participación de los profesionales en los diferentes aspectos de la planificación, decisión y ejecución de nuevos proyectos, buscando en cada caso la ecuación más adecuada entre las decisiones de los gobiernos, las respuestas del sector productivo, el uso racional de los recursos humanos y naturales y del sistema científico tecnológico.
Concordamos que se están concretando pasos en éste y en otros aspectos, pero no es suficiente; hay que redoblar esfuerzos, puesto que estamos frente a una crisis global económica, principalmente en los países más desarrollados, lo que influye en nuestra economía por disminución en la exportación de ciertos productos manufacturados de origen nacional.
Ante esta situación, las empresas de capital intensivo que exportan, deben tener en cuenta que si no poseen grandes ventajas tecnológicas sobre sus competidores, internos y extranjeros, generalmente llegarán al fracaso más o menos rápidamente. El factor tecnología y la actualización continua, es la base de las ventajas comparativas, por lo que la investigación y el desarrollo encarado por el hombre se constituye en factor decisivo. Las industrias de las futuras décadas dependerán de la creación e inteligencia humana.
No hay tecnología sin desarrollo de habilidades y éstas no se concretarán sin educación, tanto a quienes están destinados a ingresar a la universidad, como a los que no irán a ella. Vale decir, planteamos la necesidad de la formación y capacitación de la fuerza del trabajo. La competencia económica mundial se desnivelará a favor de quién logre una mayor y mejor calificación masiva de su mano de obra.
He aquí el rol que debe ser patrimonio de la universidad y para ser efectivo no debemos permitir un aislamiento académico con la Sociedad. También se debe tener la seguridad de formar graduados universitarios para una estructura, tanto pública como privada que les pueda proporcionar trabajo.
Es imposible dar respuesta a lo antedicho sin un proyecto de país con políticas activas y metas concretadas a través de planes de mediano y largo plazo. En este sentido debe profundizarse la relación universidad-sectores productivos, con un empresariado dispuesto a incorporar los nuevos conocimientos generados en las universidades.
Mariana Canavese, periodista y docente, encara el problema de los problemas. Dice: “A la pregunta ¿Qué Universidad para que país? Se responde automáticamente que el problema presupuestario es el fundamental. Pero nadie parece asumir otra pregunta posible: ¿acaso con un presupuesto adecuado esta Universidad sería la que el país necesita?”… Solo el aumento presupuestario no logrará cambiar el rol que debe ejercer la universidad.
Sí, pedimos con toda nuestra fuerza los aumentos presupuestarios, para más y mejores instalaciones y equipos, para mejorar, si es necesario, la remuneración a los docentes y no docentes, para desarrollar la investigación técnica científica; para lograr pensar en los problemas del país y proponer soluciones.
Por esta senda debemos transitar, enfrentando a los que están ubicados en planteos retardatarios, en la indiferencia que atenta contra una política tecnológica conducente al desarrollo nacional, hoy en curso.
Recomendaciones:
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Es importante considerar el rol de las universidades y de sus egresados, vinculadoEs importante considerar el rol de las universidades y de sus egresados, vinculado con la realidad del medio en que puedan actuar.
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Necesidad que los egresados participen de la manera más activa en la vida y política de las universidades.
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Por su propia formación, es esencial que los egresados participen y opinen sobre la realidad provincial y nacional.
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Promover que el graduado universitario no sea marginado en la toma de decisiones, en la preparación de nuevos proyectos y fundamentalmente el la planificación hacia un modelo de país.
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Alentar las carreras orientadas a la ciencia, tecnología e innovación productiva. Igualmente a la formación permanente de grado y posgrado.
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Promover la relación universidad – sectores productivos.
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Estimular y apoyar la investigación y el desarrollo científico tecnológico pues son la base de las ventajas comparativas.
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Alentar y planificar el crecimiento de la Extensión Universitaria con objetivos de corto y mediano plazo con la mayor firmeza posible.
Asociación Profesional de Ingenieros Especialistas - Junta Ejecutiva