A P I E   I n f o r m a

Boletín periódico bimensual | Número 08 - Diciembre de 2009

DESARROLLO TECNOLÓGICO Y ENERGÍA

 Si bien la razón de ser del mundo artificial es mejorar la calidad de vida de la gente, la densidad, amplitud y complejidad que ha alcanzado, también la condiciona.
En este sentido es que debemos prepararnos para controlarla y ponerla al servicio de la humanidad.

Introducción
Es necesario destacar, inicialmente, el papel relevante del sector energía en la evolución de las sociedades a lo largo de toda la historia de la humanidad, pero además marcar su necesaria gravitación económica y su peso en el orden político, social y cultural de las mismas.
Universalmente se acepta que el sector energético representa para la infraestructura material básica, el equivalente de la educación para la configuración cultural de un pueblo. Si asumimos esa premisa, habría que pensar si algún país puede ser “realmente soberano” mientras no tenga asegurado el “manejo irrestricto” de estas áreas.

Ambiente Tecnológico o Mundo Artificial

Un análisis pragmático de la realidad nos dice, que con la revolución industrial el mundo entró en una nueva etapa de su desarrollo y la tecnología comenzó a estar cada vez más presente en la vida cotidiana, llegando a convertirse en un factor que condiciona en gran medida nuestros actos y comportamiento, transformándose paulatinamente en un aspecto más de la cultura.   
Si bien la razón de ser del mundo artificial es mejorar la calidad de vida de la gente, la densidad, amplitud y complejidad que ha alcanzado, también la condiciona.
En este sentido es que debemos prepararnos para controlarla y ponerla al servicio de la humanidad, pero sería un grosero error desconocer la importancia del desarrollo tecnológico.

Objeto de la tecnología

En esencia la tecnología representa el medio que permite “unir una necesidad con un objeto”, el cual genéricamente, representa la solución a aquella necesidad.
En la formación por competencias, la evaluación tiene en cuenta lo que las personas “saben” (Conceptual), lo que “saben hacer” (Procedimental), y el “valor de hacer” que poseen (Actitudinal).  Si bien no es restrictivo, la tecnología se relaciona fundamentalmente con el “saber hacer”, lo cual posibilita la creación de aquel mundo artificial.

Justificación social del ingeniero

El ingeniero, en su concepción más simple, debe actuar dentro de la sociedad, “como transformador de la realidad”. Dentro de ese marco debe ser consciente de las consecuencias de sus actos, y su conducta ética debe jerarquizar valores como elementos integrales del modo de percibir y vivir con los demás, en un contexto social determinado.

Por otro lado, la justificación social del Ingeniero, podemos sintetizarla en lo que expresa la presentación de la página Web del Colegio de Ingenieros Especialistas de Córdoba (C.I.E.C.), donde dice:
 


“En un mundo donde el conocimiento tecnológico marca la diferencia entre desarrollados y subdesarrollados, no podemos estar ajenos a las transformaciones de este tiempo.
Nuestra capacidad mancomunada para lograr el desarrollo y el crecimiento del país, nos exige ponernos a la cabeza de esas transformaciones.
La sociedad del conocimiento nos espera como protagonistas”. 

¿Podemos imaginarnos aquel mundo artificial, el desarrollo de la tecnología y la justificación de la ingeniería y los ingenieros, si no disponemos de materiales y de energía? Evidentemente NO.

La energía eléctrica → La matriz energética

Si bien el hombre durante muchos siglos vivió sin requerir grandes cantidades de energía para su subsistencia, la historia nos muestra una creciente utilización de las distintas formas de energía. Dicho  crecimiento fue casi exponencial a partir del manejo de la energía eléctrica a principio del siglo XIX, y hoy resultaría incomprensible la vida sin el apoyo de este tipo de energía. Las sociedades requieren cada vez mayor cantidad de energía y un suministro cada vez más confiable.
Mientras que no existen casi controversias sobre el aumento en la demanda de la energía eléctrica, el debate que se plantea es de donde provendrá esta electricidad, teniendo en cuenta que el objetivo global debería ser: “Crecimiento energético responsable, para un futuro sostenible”, o sea, “Llegar a todos los hogares con  servicios energéticos modernos y soportables económicamente; hacer que esos servicios respondan al incremento de la demanda arriba anunciada y al mismo tiempo controlar la emisión de gases que incrementan el efecto invernadero”. Algunos datos:
 Producción cada vez mayor de electricidad en millones de kilovatios-hora (TWh)

 

1.990

2.003              Aumento

OCDE

7603

10435

37%

No pertenecientes a la OCDE

4270

6307

48%

Mundo

11.873

16.742

41%

 

antigua URSS

1727

1349

< 22%

África

323

507

57%

América Latina

491

829

69%

Asia (Sin China)

647

1433

121%

China

650

1943

199%

Oriente Medio

236

553

134%

    Fuente: OCDE / IEA de 2005, estadísticas de energía de países no- OCDE, 2002-2003

Ya la generación de electricidad representa el 40% de uso de la energía primaria, y con un 2,7% por año, la demanda de energía eléctrica está creciendo dos veces más rápido que el “total de energía” en todo el mundo, siendo su crecimiento más pronunciado en los países no pertenecientes a la OCDE.

                      Fuentes primarias de producción de energía eléctrica en el mundo

Fuente

Porcentaje

Carbón

39

Petróleo

 7

Gas

19

Hidráulica

16

Nuclear

17

Otras

  2

TOTAL

100

                                         Fuente: OCDE / IEA World Energy Outlook 2004

La mejor forma de garantizar mayor cantidad de energía y un suministro más confiable, es disponer de una matriz energética lo más diversificada posible, cuya sumatoria implique el menor impacto ambiental posible. A partir del momento en que se tomó conciencia del impacto ambiental producido por el consumo de combustibles fósiles, calentamiento global y cambio climático mediante, de las limitaciones de recursos hídricos en diferentes regiones y de la imposibilidad de cubrir la demanda con fuentes de energías alternativas, surge claramente la respuesta a aquella pregunta "¿Por qué uranio?" ya que la energía nucleoeléctrica aparece como la opción más válida para cubrir aquel mayor requerimiento en los próximos 30 a 40 años,   
Así lo entendieron los países más desarrollados del planeta, como por ejemplo los que componen la UE, EEUU, Japón, China, Corea, y también en países de Latinoamérica como México, Brasil y Argentina, donde un cierto porcentaje de la energía consumida es de origen nuclear. Como podemos observar son países de distinta concepción ideológica y cultural, pero convencidos de que el desarrollo solo se logra con disponibilidad de energía y el manejo de tecnologías relevantes.
Más del 16% de la electricidad mundial es producida por los 441 reactores en operación, y hay aproximadamente 30 más en construcción. Bélgica, China, Francia, Alemania, Hungría, India, Japón, Rusia, Suiza, Reino Unido y EE.UU. son sólo algunos de los países con los principales programas de energía nuclear. En el año 2000 se produjo la mayor cantidad de electricidad de origen nuclear hasta ese momento y constituía un valor similar al que se había generado en 1961 por la sumatoria de otras fuentes en todo el mundo (2348 millones de kilovatios-hora). Ningún país quiere ser dependiente de una única fuente de energía.
En ese camino avanza nuestro país con un programa que incluye la terminación de la Central Nuclear Atucha II, paralizada por más de 20 años, la extensión de vida de la Central Nuclear Embalse, el proyecto de la 4ª Central Nuclear y el desarrollo del Reactor de Diseño Argentino CAREM, entre otros.

Planta agua pesada
 Aquí vemos que aparece como recurso estratégico el conocimiento de una tecnología por parte de una determinada comunidad, y en ese sentido Argentina con una trayectoria de más de 50 años, posee un nivel de conocimiento y experiencia en el campo de la tecnología nuclear que es reconocido internacionalmente, habiéndole significado ello ingresar al club de países exportadores de dicha tecnología. Para ello es imprescindible manejar todo el ciclo de combustible, y en nuestro país se ha logrado. En ese mismo sentido, la circunstancia de tener que afrontar en forma directa la terminación de la Central Nuclear Atucha II, representa para nuestro país un avance cualitativo y cuantitativo en el manejo de la mencionada tecnología. 

¿Sería acertado y/o conveniente para nuestro país frenar este desarrollo?

Si consideramos que NO, debemos aceptar que ese programa requiere disponer de una provisión segura de combustible nuclear y que ese combustible es URANIO.

Si bien no podemos afirmar que la energía nuclear por si sola resolverá el problema del efecto invernadero, lo que sí podemos asegurar es que sin una participación creciente de ella el problema no tiene solución efectiva en el próximo siglo.

 Ing. Héctor Alfredo Malano
Director Departamento Reactor Nuclear RA-0
hmalano@ciec.com.ar

Del Director: En el próximo “APIE informa”, correspondiente al mes de Febrero/2010, emitiremos estudio sobre la minería del uranio.

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